lunes, 9 de abril de 2012

Lectura 12: EL ALCOHOLISMO

TU JOVEN: ¿QUÉ SABES SOBRE EL ALCOHOL?

El alcohol etílico, denominado etanol es una droga adictiva, anestésica, analgésica, depresora y tóxica. Desde que empieza a tomarse hasta mucho después de haber concluido la ingestión, el hígado trabaja sin descanso en la oxidación del alcohol. La eliminación se realiza a razón de sólo una onza por hora o sea el equivalente a dos copas, un trago sencillo o cualquier licor fuerte. Este proceso no puede acelerarse, aunque la persona haga ejercicio, tome tinto, se bañe con agua fría, etc.

¿CÓMO TRABAJA EL ALCOHOL EN TU ORGANISMO?

El alcohol llega al estómago en un primer paso; en el segundo paso la sangre lo absorbe en un 90%; en el tercer paso llega al cerebro. El 10% restante se elimina a través de los riñones y los pulmones.
El alcohol tiene efectos inmediatos: produce una excitación del sistema nervioso y vuelve locuaces y extrovertidas a las personas, porque anestesia o tranquiliza a los centros superiores del cerebro; sin embargo, pasa luego a la fase de depresión, que es su principal característica como droga.

¿QUÉ ES EL ALCOHOLISMO?

Es una enfermedad física y mental, progresiva, con repercusiones en el aspecto familiar, social, económico, laboral y espiritual del joven; que se caracteriza por la imposibilidad de abstenerse del licor y detenerse una vez que ha comenzado a beber.

¿QUIÉN PUEDE SER ALCOHOLICO?

Cualquiera: el alcoholismo no respeta edad ni sexo, condiciones sociales, económicas o intelectuales.

¿QUIÉN ES UN ENFERMO ALCOHOLICO?

Es alguien a quien la bebida causa un continuo y progresivo problema en cualquier aspecto de su vida. Es un enfermo que sufre una necesidad obligante (compulsión alcohólica) de tomar bebidas alcohólicas y una vez que empieza es incapaz de parar.

¿QUÉ CLASES DE BEBEDORES HAY?

Hay muchas clases de bebedores: básicamente se distinguen cinco:

  1. Moderado u Ocasional: es el" que llamamos bebedor social: es una persona que bebe muy de vez en cuando, bebe muy poco.

  2. Consuetudinario: es el polo opuesto. Bebe todos los días o con mucha frecuencia; pero nunca se embriaga. Es un tipo de persona que no podrá desprenderse fácilmente del alcohol, dado que por vía de habituación, el licor se volverá indispensable para el funcionamiento del organismo.

  3. 1ntermitente: bebe irregularmente en el tiempo, a veces cada tres días, a veces cada tres meses, pero siempre en cantidad. Por el exceso se hará mucho daño físico y psicológico. Casi siempre bebedor-problema.

  4. Programado: es el bebedor de los " viernes culturales" a quien el organismo está pidiendo alcohol desde el jueves a medio día. Al no encontrar motivo o compañía, beberá solo. Poco a poco el viernes se irá extendiendo.

  5. Compulsivo: es el alcohólico que no bebe por placer sino por necesidad inicialmente, y, luego, por necesidad psicológica y/o física. Comienza con el “trago ocasional" para aliviar tensiones y va progresando insensiblemente en la ingestión, así en cantidad como en frecuencia.

CAUSAS DEL PROBLEMA DEL ALCOHOLISMO

Generalmente la gente bebe para escapar de algo: aliviar tensiones causadas por los problemas diarios, soledad, afecto, desafecto, aburrimiento, enfermedad, problemas familiares, en el estudio, trabajo etc. También las costumbres familiares influyen en la actitud ante la bebida. El ejemplo de padres alcohólicos influye en los hijos que tenderán a imitarlos. Por eso es importante que los padres evalúen sus propias actitudes ante el alcohol.

CARACTERISTICAS DE LA ENFERMEDAD.

Es una enfermedad psico-biologica: compromete la mente y el cuerpo. El factor psicológico es muy importante y generalmente precede a la enfermedad, que se declara al coincidir la ingestión frecuente con un hígado que tiene deficiencias para la metabolización del alcohol. Es progresiva: si el individuo no detiene su ingestión de alcohol, avanzará hasta la última etapa de la enfermedad, independientemente de su voluntad. Es irreversible: si el individuo la ha dejado y vuelve a recaer, la enfermedad no comienza de nuevo: arranca desde donde la dejó. Es incurable: el enfermo de alcoholismo no podrá beber nunca ni social, ni moderadamente. La enfermedad solo se detiene, con la abstención total.

CARACTERISITICAS DEL JOVEN ENFERMO DE ALCOHOLISMO.

es el individuo imposibilitado para abstenerse del alcohol y detenerse en su consumo, una vez iniciada la ingestión. Desde el punto de vista corporal, es un-trastorno del metabolismo del etanol en el hígado de la persona, razón por la cual ese alcohol pasa casi inalterado al torrente sanguíneo y al cerebro, ocasionando todo género de daños si se tiene en cuenta que se trata de un tóxico. En lo psicológico, el individuo es descrito como un desadaptado al medio en que se desenvuelve, un joven con tendencia a la neurosis, un dependiente en grado considerable, una persona con dificultades para relacionarse con los demás y para manejar los problemas diarios de la vida.

ETAPAS DE LA ENFERMEDAD DEL ALCOHOLISMO:

  1. Prealcohólica: se caracteriza por el trago ocasional que produce alivio emocional y sirve para encubrir sentimientos de inseguridad o culpa. El alcohol aparentemente proporciona valor y coraje al individuo que lo ingiere, pero se trata de una ayuda temporal y transitoria que con frecuencia empeora la situación.

  2. Sintomática: en esta etapa el individuo empieza a beber con avidez, más rápido que los demás y de un solo golpe. Aparecen lagunas mentales, o sea olvidos parciales de la embriaguez inmediatamente anterior. Suelen aparecer sentimientos de culpa por la manera de beber.

  3. Critica: en esta etapa se desencadena propiamente la enfermedad. El individuo puede abstenerse de beber durante ciertos períodos, pero cada vez que comienza a beber, tiene que continuar.: le es absolutamente imposible parar de beber. El individuo se hace promesas continuas de abstención, pero siempre las incumple: cada recaída es un nuevo motivo para beber.

  4. Crónica: se caracteriza por una necesidad diaria de la bebida que comienza con el trago mañanero. La persona vive para beber, pierde eficiencia, tiene dificultades familiares, en el colegio o estudio, en el trabajo y económicas. Desconfía de todos y empieza a beber solo (copisolero). La salud de la persona está muy alterada, padece de temblores, desnutrición y alucinaciones.

  5. Psicopatológica: el individuo padece de psicosis producida por el alcoholismo. Tiene delirios de persecución, alucinaciones visuales o auditivas y celos patológicos o enfermizos. Esta etapa puede conducir a la muerte.

¿QUÉ PUEDE HACER EL JOVEN FRENTE A ESTE PROBLEMA?

La mejor oportunidad de recuperación se presenta cuando se empieza el tratamiento temprano, es decir cuando empieza la avidez y las lagunas y cuando todavía hay vínculos familiares, estudio, trabajo estable y armonía social. Para enfrentar el tratamiento se requiere de una combinación de tratamientos orgánicos y psicológicos.

Tratamiento Orgánico: incluye reconocimiento del estado general del paciente desde el punto de vista médico para proceder a la desintoxicación y la medicación que controle la descompensación psicofísica que puede sobrevenir por la descontinuación total del alcohol.

Tratamiento Psicológico: incluye una evaluación del paciente, atención individual con terapias y asistencia a reuniones terapéuticas de grupo. Aparte de esto se trabaja con la familia.

Taller de lectura 12:

  1. ¿Qué es el alcohol?
  2. ¿Cómo trabaja el alcohol en tu organismo?
  3. ¿Qué es el alcoholismo?
  4. ¿Quién puede ser Alcohólico?
  5. ¿Quién es un enfermo Alcohólico?
  6. ¿Qué clases de bebedores hay?
  7. ¿Causas del problema del alcoholismo?
  8. ¿Cuáles son las características de la enfermedad?
  9. ¿Cuáles son las características del enfermo alcohólico
  10. ¿Cuáles son las etapas de la enfermedad
  11. ¿Qué puedes hacer frente a este problema?
Lectura 12: INFLUENCIA DE LOS DEMÁS

Ser personas independientes y autónomas, con criterio propio sin necesidad de tener la aprobación de los demás, es fundamental para no dejarse influir por quienes nos rodean o por el ambiente. El miedo al rechazo y la falta de confianza en uno mismo y en nuestras posibilidades, es otro factor que tenemos que tener en cuenta para no dejarnos influir por los demás.

Si no actuamos de acuerdo a nuestro propio criterio y estamos continuamente buscando la aprobación de los demás, seremos personas dependientes de quienes nos rodean.

Todos deseamos ser independientes y autónomos,desde la infancia nos educan para ello y conforme pasan los años vamos lográndolo. Sin embargo, hay quien en ocasiones deja de ser uno mismo para adaptarse a los pensamientos o puntos de vista de la mayoría, se olvidan de sus creencias y convicciones y se dejan llevar por las de los demás, anulándose a sí mismo como personas y siendo meras marionetas de otros.

Debemos convertirnos en personas que sean capaces de dirigir su propia vida, actuando tal y como a nosotros nos gusta y deseamos, sin dejarnos influir por lo que hacen los otros o por sus opiniones.

Para ello, es fundamental tener gran seguridad y confianza en un mismo, saber con claridad lo que queremos, no buscar el reconocimiento ajeno sino el nuestro propio y saber decir “no” cuando sea necesario.

Para conseguir la autonomía personal hay que adentrarse en uno mismo y conocerse bien, saber qué queremos, qué esperamos y cómo podemos conseguir aquello que tanto anhelamos, tanto en el ámbito personal como en el familiar y profesional, y poner todos los medios que estén a nuestro alcance para lograrlo. De esta forma, seremos más libres y nos dejaremos influir menos por los demás o por el ambiente.

Cuando tenemos duda sobre algo, muchas veces recurrimos a personas que son de nuestra confianza y que consideramos que pueden ayudarnos. Aunque siempre es positivo tener apoyo en la familia o con los amigos, lo ideal es confiar en nuestros recursos y no tener la necesidad de acudir a los demás.

La verdadera autonomía nace de uno mismo, se trata de saber tomar las propias decisiones sin necesitar siempre el consejo o la aprobación de los que nos rodean. Para ello, es necesario tener una personalidad firme y gran confianza en uno mismo.

Sin embargo, es una gran suerte tener a nuestro alrededor personas en las que confiar en momentos determinados y saber que su opinión pueda sernos de gran ayuda y gran utilidad, pero sin dejar que sean ellas las que resuelvan nuestro propio problema.

Los problemas sólo son responsabilidad de uno mismo y somos nosotros mismos quienes tenemos que afrontarlos, sin comprometer a nadie más. En este caso, no nos estamos dejando influir sino buscando ayuda o consejo de personas cuya opinión valoramos.

Una de las causas por las que la mayoría de las veces nos dejamos influir por los demás es por el miedo al rechazo que podemos tener o por temor a perder la confianza o amistad de alguna persona determinada.

Sin embargo, debemos tener siempre en cuenta que las personas que nos quieren nos aceptan tal y como somos, y siempre respetarán nuestras opiniones y forma de ser. En caso contrario, son personas que no nos interesan que formen parte de nuestra vida, puesto que lo único que podemos conseguir de ellos es que mermen nuestra confianza y autoestima.

Para evitar el miedo al rechazo es fundamental pensar en lo mucho que valemos, en nuestros logros, en nuestras virtudes, en lo importante que es tener nuestro propio criterio y opinión sobre las cosas que forman parte de nuestra vida o que nos rodean.

Debemos sentirnos satisfechos de ser como somos y de todo lo que hemos logrado en la vida; nuestra familia, trabajo o amigos. No debemos subestimar lo que tenemos, sino valorarlo y disfrutarlo. En definitiva se trata de apreciar y valorar lo nuestro y no darle tanta importancia a lo que tienen los demás o a su opinión sobre nosotros, con la nuestra es suficiente.

Debemos pensar que nosotros, como todo el mundo, somos personas únicas, con un fuerte poder de decisión, los únicos que deciden sobre nosotros y nuestra vida y que poseemos una gran valía personal que nadie puede cuestionarnos.

Taller de lectura 12:

  1. ¿Qué es fundamental para no dejarse influenciar por los demás?
  2. ¿De qué forma perdemos nuestra independencia y autonomía?
  3. ¿Qué hacemos para conseguir autonomía personal?
  4. ¿Qué aspecto es necesario para adquirir verdadera autonomía?
  5. ¿En qué consiste el miedo al rechazo?
Lectura 11: EL VICTIMISMO

El victimista está continuamente quejándose y lamentándose de todo cuanto le acontece. No tiene reparo en detallar a todos sus desdichas y hace de esto su estilo de vida. Veamos cuáles con las características y actitudes más comunes de las personas victimistas y cómo debemos actuar ante ellas.

Podemos definir el victimismo como la tendencia de culpar a otros de los males que uno padece o como aquella necesidad que tienen algunas personas de sentirse víctima y buscar la compasión para obtener algún beneficio o llamar la atención de los demás.

Los victimistas son personas que van de mártires por la vida, sin que sus quejas correspondan con la realidad.

Utilizan con frecuencia expresiones del tipo: "siempre me sucede a mí", "qué mala suerte tengo", "no hay derecho", "otra vez igual", etc.

Parece que el mundo se confabula contra ellos y no puede sino resignarse y esperar que los demás le den la razón.

  • Pretende llamar la atención. Busca protagonismo y quiere ser el centro de atención, transmitiendo pena y forzando la compasión de los demás, a través de lamentos y quejas. Al victimista le gusta mostrarse como una persona a quien le suceden muchas desgracias e injusticias.

  • Exagera lo negativo. Cualquier acontecimiento negativo que le suceda, lo exagera hasta el punto de que en la mayoría de las ocasiones deforma la realidad, sobredimensionando lo negativo y llegando a perder la perspectiva real de las consecuencias de ese acontecimiento o hecho negativo.

  • Suele pensar mal de los demás. Con frecuencia considera que están confabulando contra él. Cualquier mínima ofensa la exagera para mostrar que se siente discriminado con el fin de demostrar que están contra él.

  • Desea sentirse protegido por quienes le rodean. Para lograrlo se muestra débil y desamparado, haciéndoles sentir mal si no consigue su apoyo y protección.

  • Se puede convertir en un lastre para aquellas personas que tienen que soportar constantemente sus lamentos y desgracias.

  • Hacen del sufrimiento su forma de vida, hasta el punto de que se llegan a convertirse en víctimas de sí mismos.

  • Se presentan ante los demás como una víctima. Buscan dar pena, suscitar compasión y que todos reconozcan que es una persona perseguida por la mala suerte, tanto en el amor como en el trabajo o con la familia o los amigos.

  • Suele atacar y criticar a quienes no le dan la razón o no son cómo él desearía que fuesen.

Algunas personas adoptan con frecuencia actitudes victimistas como medio para lograr algo de alguien. A través de su actitud sufridora y lastimera, el victimista consigue sensibilizar a la otra persona y conseguir de ella lo que se propone. Sacan provecho de esta actitud.

Ante una discusión o crítica, adquiere una actitud defensiva pues considera que la intención de su adversario es ir más allá de una simple discusión o desacuerdo. Considera que le está atacando y que van contra él.

No sabe asumir las críticas, se ofende y se enoja ante ellas y sólo ve mala intención, en quien se las hace o cuando tratan de hacerle una corrección.

Ante un fracaso suele justificar su actitud y culpar a quien le rodea de sus propios errores. Adopta el papel de víctima no reconociendo su parte de culpa y reclamando justicia como si fuese él quien ha sufrido las consecuencias de esa equivocación o error. Rechaza cualquier autocrítica y no asume ninguna responsabilidad.

Cuando no logra alcanzar su objetivo, se desespera, se lamenta y se queja enormemente. En lugar de luchar por cambiar las cosas, se regocija y exhibe sus desgracias, describiendo a todos sus desdichas.

Taller de lectura 11:

  1. ¿Qué hace continuamente un victimista?
  2. ¿Cómo se puede definir el victimismo?
  3. ¿Qué expresiones utilizan con frecuencia los victimistas?
  4. Escriba cinco característica de un victimista y en qué consiste cada una
  5. Escriba todas las actitudes que expresan los victimistas y en qué consisten cada una de ellas
  6. ¿Qué hace un victimista cuando no alcanza su objetivo?
Lectura 10: LA IRA

La ira es un sentimiento que aflora con frecuencia en algunas personas. El problema surge cuando no se sabe controlar o no se ponen los medios para reducirlo en intensidad y frecuencia. Es importante saber porqué surge y los beneficios que podemos obtener si conseguimos dominarla. ¿Cómo se puede controlar?

La ira es una emoción que puede ser muy destructiva si no se controla. Si no la dominamos se convertirá en un gran obstáculo en nuestra vida, perjudicándonos seriamente en nuestro ámbito personal, familiar, social y laboral.

Cada persona y en cada situación se experimenta de forma diferente. Variará en intensidad y frecuencia, pudiendo empezar con una irritación leve, para acabar en una gran cólera y sufrirla con tanta frecuencia que podríamos hablar de ira crónica.

Aunque es una emoción natural, es fundamental que se controle para que no acabe en ninguna de las diversas formas violentas que puede adoptar tales como gritos, violencia, amenazas, ofensas, respuestas cortantes, venganza...

En momentos de auténtica ira lo más probable es que no consigamos respetar a las personas que tenemos a nuestro alrededor ni tampoco a aquellas por quienes sentimos un gran afecto o queremos.

Surge como consecuencia del miedo, la inseguridad, la envidia, los celos, de no saber cómo actuar, etc.

Igualmente surge cuando no podemos controlar una determinada situación o no podemos controlar las acciones de los demás, o bien cuando no aceptamos determinados hechos o nos molesta la forma de actuar de quienes nos rodean.

Los problemas personales y los recuerdos de hechos traumáticos o situaciones que nos hicieron enfadar también pueden desencadenar este tipo de emociones.

Nos sentimos frustrados y esa frustración deriva en rabia, en cólera.

Tendemos a culpar a los demás o a las circunstancias de nuestros impulsos de ira. Con frecuencia utilizamos frases como "me sacas de quicio", "me pone a cien" culpamos al otro cuando nuestras actitudes sólo dependen de nosotros mismos.

Con este tipo de pensamientos tan sólo lograremos excitarnos y enojarnos aún más. No obstante, hemos de tener en cuenta que nuestro estado anímico y físico también influye notablemente. El cansancio, las prisas, la falta de tiempo, los ruidos fuertes o el estrés nos hacen estar más susceptibles.

Tanto la ira como la calma se aprenden. Por tanto, para conseguir el control de la ira es necesario aprender y practicar determinadas habilidades que nos ayudarán a conseguirlo.

En primer lugar, tenemos que asumir nuestra responsabilidad cuando nos exaltamos y hacernos responsables de nuestras propias conductas.

Saber de dónde procede, aceptarlo y comprendernos es fundamental para poder controlarla. Debemos saber dar respuesta a la pregunta por qué nos sentimos tan irritados ante una determinada persona o situación y tener en cuenta que nosotros no podemos hacer que cambie la forma de ser, de pensar y actuar de los demás, no podemos modificar sus conductas. Saber que no podremos evitar esas situaciones o a esas personas que nos irritan, por lo que sería más inteligente por nuestra parte asumirlo.

No podemos expresar los sentimientos de enfado de un modo agresivo, sino de forma asertiva. Para ello, es necesario tener claro cuáles son nuestras necesidades y cómo satisfacerlas sin ocasionar daño a los demás.

Ser asertivo es ser respetuoso, sin arremeter contra los demás. Evitar pensamientos que puedan exaltarnos y que dan lugar a la excitación, tales como "a mí nadie me hace esto", "tú no eres quien para decirme a mí lo que tengo que hacer".

Aprender a calmarse y a controlar nuestras propias reacciones. Detectar los primeros indicios de la ira, tales como respiración agitada, ceño fruncido, labios apretados, ojos muy abiertos o muy cerrados, puños fuertemente cerrados, y alejarnos con prontitud de la situación que nos hace enfurecer.

Practicar técnicas de distracción como pensar en otra cosa. Si es preciso debemos contar hasta diez y no hablar hasta que nos hayamos calmado. En definitiva, se trata de transformar la ira o redirigirla, reprimiendo la rabia que sentimos en ese momento y teniendo pensamientos más positivos que nos permitan tener un comportamiento más constructivo.

En caso extremo debemos solicitar ayuda de profesionales.

Cuando conseguimos controlar la ira crónica obtenemos grandes beneficios. Entre ellos destacamos los siguientes:

  • Recuperaremos relaciones que hemos perdido o que han sufrido algún deterioro en el pasado debido a nuestros impulsos de ira no controlados.

  • Conseguiremos canalizar la ira de manera efectiva. En lugar de exaltarnos, sabremos controlarla utilizando los medios que hemos aprendido para evitar explotar ante esa situación y conseguir el dominio de la misma, tendremos más control de nuestros actos.

  • Progresivamente conseguiremos reducirla en frecuencia e intensidad, lo que nos aportará grandes beneficios para nuestra salud. Numerosos estudios demuestran cómo la ira perjudica a la salud, contribuyendo al desarrollo de trastornos digestivos, enfermedades cardiacas, cefaleas, hipertensión, erupciones...

  • - Comparemos una situación en la que hemos podido controlar el impulso de ira y otra situación en la que no hemos podido controlarla. En esta última situación cuando se ha pasado el momento de cólera, sentimos rápidamente vergüenza y pesar, aunque nadie nos recrimine nuestra actitud. La ira nos hace perder el control de la situación y actuar con torpeza.

Taller de lectura 10:

  1. ¿Por qué la ira puede ser un obstáculo para desempeñarnos en la vida?
  2. Escriba 4 formas mediante las cuales pueda surgir la ira.
  3. ¿Qué se hace en primer lugar para controlar la ira?
  4. ¿A qué se refiere el termino ser asertivo?
  5. Escriba tres aspectos que se puedan conseguir al controlar la ira.
Lectura 9: COMPLEJO DE INFERIORIDAD

Ser personas independientes y autónomas, con criterio propio sin necesidad de tener la aprobación de los demás, es fundamental para no dejarse influir por quienes nos rodean o por el ambiente. El miedo al rechazo y la falta de confianza en uno mismo y en nuestras posibilidades, es otro factor que tenemos que tener en cuenta para no dejarnos influir por los demás. Si no actuamos de acuerdo a nuestro propio criterio y estamos continuamente buscando la aprobación de los demás, seremos personas dependientes de quienes nos rodean.

Todos deseamos ser independientes y autónomos, desde la infancia nos educan para ello y conforme pasan los años vamos lográndolo. Sin embargo, hay quien en ocasiones deja de ser uno mismo para adaptarse a los pensamientos o puntos de vista de la mayoría, se olvidan de sus creencias y convicciones y se dejan llevar por las de los demás, anulándose a sí mismo como personas y siendo meras marionetas de otros.

Debemos convertirnos en personas que sean capaces de dirigir su propia vida, actuando tal y como a nosotros nos gusta y deseamos, sin dejarnos influir por lo que hacen los otros o por sus opiniones.

Para ello, es fundamental tener gran seguridad y confianza en un mismo, saber con claridad lo que queremos, no buscar el reconocimiento ajeno sino el nuestro propio y saber decir “no” cuando sea necesario.

Para conseguir la autonomía personal hay que adentrarse en uno mismo y conocerse bien, saber qué queremos, qué esperamos y cómo podemos conseguir aquello que tanto anhelamos, tanto en el ámbito personal como en el familiar y profesional, y poner todos los medios que estén a nuestro alcance para lograrlo. De esta forma, seremos más libres y nos dejaremos influir menos por los demás o por el ambiente.

Cuando tenemos duda sobre algo, muchas veces recurrimos a personas que son de nuestra confianza y que consideramos que pueden ayudarnos. Aunque siempre es positivo tener apoyo en la familia o con los amigos, lo ideal es confiar en nuestros recursos y no tener la necesidad de acudir a los demás.

La verdadera autonomía nace de uno mismo, se trata de saber tomar las propias decisiones sin necesitar siempre el consejo o la aprobación de los que nos rodean. Para ello, es necesario tener una personalidad firme y gran confianza en uno mismo.

Sin embargo, es una gran suerte tener a nuestro alrededor personas en las que confiar en momentos determinados y saber que su opinión pueda sernos de gran ayuda y gran utilidad, pero sin dejar que sean ellas las que resuelvan nuestro propio problema.

Los problemas sólo son responsabilidad de uno mismo y somos nosotros mismos quienes tenemos que afrontarlos, sin comprometer a nadie más. En este caso, no nos estamos dejando influir sino buscando ayuda o consejo de personas cuya opinión valoramos.

Una de las causas por las que la mayoría de las veces nos dejamos influir por los demás es por el miedo al rechazo que podemos tener o por temor a perder la confianza o amistad de alguna persona determinada.

Sin embargo, debemos tener siempre en cuenta que las personas que nos quieren nos aceptan tal y como somos, y siempre respetarán nuestras opiniones y forma de ser. En caso contrario, son personas que no nos interesan que formen parte de nuestra vida, puesto que lo único que podemos conseguir de ellos es que mermen nuestra confianza y autoestima.

Para evitar el miedo al rechazo es fundamental pensar en lo mucho que valemos, en nuestros logros, en nuestras virtudes, en lo importante que es tener nuestro propio criterio y opinión sobre las cosas que forman parte de nuestra vida o que nos rodean.

Debemos sentirnos satisfechos de ser como somos y de todo lo que hemos logrado en la vida; nuestra familia, trabajo o amigos. No debemos subestimar lo que tenemos, sino valorarlo y disfrutarlo. En definitiva se trata de apreciar y valorar lo nuestro y no darle tanta importancia a lo que tienen los demás o a su opinión sobre nosotros, con la nuestra es suficiente.

Debemos pensar que nosotros, como todo el mundo, somos personas únicas, con un fuerte poder de decisión, los únicos que deciden sobre nosotros y nuestra vida y que poseemos una gran valía personal que nadie puede cuestionarnos.

Taller de lectura 9:

  1. ¿Qué es complejo de inferioridad y a quien se debe esa denominación?
  2. Escriba las tres situaciones que la infancia puedan resultas como complejo de inferioridad.
  3. ¿A qué se refiere la inferioridad orgánica?
  4. ¿Por qué un niño mimado puede desarrollar un sentimiento de inseguridad?
  5. ¿Cómo actúa el rechazo para que un individuo desarrolle complejo de inseguridad?
  6. ¿Por qué la supe protección en la infancia puede generar inseguridad y por lo tanto sentimiento de inferioridad?
  7. ¿Cuando la agresión puede ser positiva o un aliado para vencer la inseguridad y el complejo de inferioridad?
  8. Escriba cinco formas más indicadas que pueda servir para contrarrestar el complejo de inferioridad.
Lectura 8: COMPLEJO DE SUPERIORIDAD

¿Alguna vez usted fue víctima de alguien agresivo, desafiante, que lo hizo sentir incapaz e inferior?

Respire con tranquilidad, pues es probable que su ‘verdugo’ de aquel tiempo tenga menos orgullo y se sienta peor consigo mismo. Nuevos estudios de la psiquis indican que la gente explosiva, dispuesta a pelear en todo momento y llena de rencor trata de esconder sus puntos débiles con esas características, las cuales corresponden al prototipo de personas que sufren de complejo de inferioridad. En otras palabras, el complejo contrario, el de superioridad, no es más que la armadura que cubre lo que la gente odia de sí misma y eso, a su vez, quiere decir que las dos situaciones se pueden dar al mismo tiempo y en la misma persona.

De acuerdo con el psicoanalista dominicano y autor de varios libros de autoayuda Ray Bueno, los dos problemas se manifiestan de diferentes maneras pero por una misma razón y es el rechazo por sí mismo, por lo que “el individuo se idealiza y trata de ser alguien diferente”, señala en su más reciente documento en el que analiza los dos padecimientos y que fue publicado en marzo de 2010 en la red. Bueno agrega que alguien con esa confusión necesita llamar la atención de los demás y brillar a costa de opacar a otros. Siempre lastima sin importar el dolor que pueda causar, pero en cuestión de segundos “manifestará que no podrá dar lo mejor de sí”, puntualiza.

Según su punto de vista, quien padezca de tal complejo se intimida fácilmente y se refugiará en actividades donde demostrar que es bueno es fácil. Por otro lado, la psicóloga Lauren Hernández considera que ninguno de los dos lados del espectro debe ser considerado como trastornos sino “estados naturales que resultan de las emociones del diario vivir”, señala. Sin embargo, la profesional aclara que sí se debe tratar el sentimiento para “equilibrar el autoestima y encontrar la causa del desbalance porque no es saludable”, advierte. Según Hernández, tanto hombres como mujeres pueden caer en esa contrariedad, pero “sobre todo los niños”, especifica y explica que se trata de la competencia natural que se da a esa edad.

ALGO IMPORTANTE: En cuanto al nivel de la situación, la también psicóloga María Lourdes Dávila posiciona al complejo de superioridad como un síntoma de un problema reconocido como una psicopatía o trastorno de verdad y es el narcicismo, concepto del que también hace parte la megalomanía.

La persona megalómana es la que tiene delirios de grandeza y anhela el control absoluto en su vida. Le aterra perder esa sensación. Cree ser el centro de atención y piensa que todo el mundo, habla de ella, la mira y la crítica Esto va de la mano con la paranoia, pero no es una enfermedad mental “porque hay muchos otros aspectos que la condicionan”, informa Dávila.

ENTÉRESE DE ESTO LA ARMADURA CONTRA EL MALTRATO. Las características de alguien que demuestra ser muy seguro de sí mismo revelan sus miedos e inseguridades. No se deje engañar y tenga en cuenta que la agresividad es solo el mecanismo de defensa.

SOLO FACHADA. Una cara seria y la mirada despectiva en todo momento hacia los demás es, en realidad, una reacción anticipada a sufrir de la discriminación.

UN COMPLEJO DE VERDAD. Creer que todo el mundo lo critica es otra señal de la megalomanía que no es más que tomarse en serio ser el protagonista de su propia telenovela y que todo debe girar alrededor de su existencia.

CASI UN DELIRIO. La megalomanía raya con la paranoia y también hace parte del narcicismo. No es coincidencia que quienes creen ser lo más importante en el mundo, se sienten los más bellos.

¿FORTALEZA? Hacer sentir mal a los demás es una reacción que surte el mismo efecto de la mirada de rechazo hacia el resto del mundo y todo viene del temor.

DETRÁS DE LA AGRESIÓN. Lastimar a los demás antes de que lo hagan conmigo’, es la premisa para alguien que sufre el desequilibrio en el autoestima. Un día se sentirá importante, otro no.

Taller de lectura 8:

  1. ¿Qué esconde en realidad una persona con carácter explosivo desafianza o humillante?
  2. ¿Por qué el complejo de superioridad puede resultar siendo también una manifestación del complejo contrario o de inferioridad?
  3. ¿Cómo es una persona megalómano?
  4. ¿Por qué una persona extremadamente agresiva en realidad tiene una armadura?
  5. ¿A qué se refiere el término Solo fachada en el complejo de superioridad?
  6. ¿A qué se refiere el término lastimas a los demás antes que lo hagan conmigo?
  7. ¿Qué se entiende como fortaleza en un individuo con complejo de superioridad?
  8. ¿Por qué una persona agresiva lo que en realidad tiene es debilidades que esconde con su forma de ser, explica con sus propias palabras?
Lectura 7: LOS COMPLEJOS

Los complejos son pensamientos irracionales que pueden influir negativamente en las personas produciendo inseguridad y baja autoestima. Son percepciones distorsionadas o imágenes exageradas de uno mismo que se originan al compararnos con otras personas, o con modelos que la sociedad impone.

Pueden llegar a influir y condicionar nuestra vida, comportamientos y relaciones personales. Incluso pueden impedirnos disfrutar de determinadas cosas o llegar a limitarnos profesionalmente por no confiar en nuestras capacidades.

Uno de los factores que más influyen en la formación de un carácter acomplejado es el entorno familiar. La opinión de los padres o la falta de apoyo y atención por parte de ellos, hará que el niño se sienta poco valioso o que crezca con una baja autoestima. Es en la familia donde las personas tienen que sentirse queridos, valorados y respetados para que puedan desarrollar una personalidad firme y decidida.

El entorno escolar es otro factor que influye enormemente. Cuando los niños tienen alguna característica física que sobresale, como puede ser: ser muy alto o bajito, excesivamente gordo o tener una nariz muy grande, puede convertirse en objeto de burlas de sus compañeros, quienes probablemente le pondrán algún apodo.

Muchos de estos complejos aparecen en la infancia pero se pueden acentuar en la adolescencia, ya que en esta etapa se producen grandes cambios físicos y la personalidad aún no está formada. Los adolescentes son más vulnerables y necesitan la aprobación de los demás para su propia autoestima.

Otro factor a tener en cuenta es la sociedad, que marca unas modas y unos estereotipos de belleza que no se corresponde con la realidad. Esto hace que muchas personas se sientan acomplejadas al compararse con esos modelos que la sociedad impone y nosotros aceptamos, aunque no se ajusten a nuestra forma de ser o vivir.

Hay personas que a lo largo de los años no han sabido superar los complejos de la infancia. No han sabido interpretar ese defecto de forma objetiva y tratan de ocultarlo provocándole angustia y ansiedad.

Hay diferentes tipos de complejos aunque los más comunes son los físicos:

  • Complejo de Edipo: El complejo de Edipo se produce cuando el hombre compara a todas las mujeres con su madre. Busca una mujer que se parezca a su madre y la rechaza si no se parece o cuando deja de ver en ella esa semejanza.

  • Complejo de Electra. En este caso es la mujer la que no logra encontrar el hombre apropiado. Idolatra a su padre y no ve a ningún hombre a la altura de él.

  • Complejo de Peter Pan. Lo sufren aquellas personas que no desean crecer ni madurar. Son personas que no quieren enfrentarse a responsabilidades.

  • Complejo de Blanca nieves. Desean ser el centro de atención y contar con la aprobación de los demás, pero en el fondo subyace un problema de autoestima, inseguridad y sensibilidad a las críticas.

  • Complejo de patito feo. Es el complejo más común y se corresponde con los complejos físicos. Lo sufren personas que no están contentas con su aspecto físico y que suelen compararse continuamente con los demás, pensando que los demás son mejores que ellos.

Lo más importante para superar un complejo es aprender a quererse uno mismo, aceptándose y valorándose tal y como cada uno es, con sus virtudes y defectos. Para lograrlo, busca aspectos positivos de tu personalidad y repasar las virtudes y cualidades que tengas.

No trates de buscar la aprobación de los demás, sino que debes actuar de acuerdo a tus valores y forma de ver las cosas, sin tener que contentar o gustar a todo el mundo y sin sentirte acomplejado por ser diferente o tener ideas distintas. Debes tener claro que tu opinión es más importante que la de los demás.

No te lamentes en público de tus defectos o limitaciones, de esta forma lo único que lograrás es que los demás vean en ti sólo esa parte negativa tuya. Saca lo mejor de ti y no te auto desprecies ni infravalores, piensa también que transmitimos lo que nosotros pensamos y sentimos sobre nosotros mismos.

Confía en ti y en tus valores, no bases tu vida en la apariencia externa y refuerza tu autoestima con pensamientos positivos que te llenen de seguridad y confianza en ti misma. Valórate por lo que eres y no por lo que los demás digan de ti.

Taller de lectura 7:

  1. ¿Qué son los complejos?
  2. ¿De dónde se originan los complejos?
  3. Escriba como actúa el entorno escolar en la generación de complejos
  4. ¿Por qué la sociedad contribuye a elabora complejos?
  5. Escriba los nombre de los tipos de complejos
  6. ¿En qué consiste el complejo de Edipo y de Electra?
  7. ¿A qué se refiere el complejo de patito feo y el de Peter Pan?
  8. ¿Qué esconden las personas con el complejo de blanca nieves?
  9. ¿Qué es más importante a la hora de superar un complejo?
  10. Escriba las tres maneras como puedan superar los complejos.