miércoles, 4 de abril de 2012

Lectura 11: LA COMUNICACIÓN

La comunicación es un fenómeno natural e inherente al ser humano. Según Hidalgo y Abarca: “El niño desde que nace en interacción constante con los miembros de su familia; ellos están trasmitiendo día a día información y modos de regular dicha información. Nadie nos enseña específicamente como se combinan las palabras y los gestos, pero se adquiere; las enseñanzas implícitas exceden a las enseñanzas explícitas. Saber qué decir, cuando, a quién y qué momento es una habilidad social que se aprende a través de los años”.
Enseñar a los adolescentes algunas reglas básicas de comunicación para hacerse entender y para comprender a otros, será darles una herramienta que les será útil para mejorar sus relaciones interpersonales.

En comunicación se han postulado dos importantes principios:

  1. En situaciones de interacción todo comportamiento que dichas personas efectúen tendrá valor comunicativo y no podrá evitar dicho intercambio, aún cuando quisieran intentarlo.

  2. En situaciones de interacción todo comportamiento influirá en los demás, les comunicará algún mensaje, y éstos a su vez, no podrán dejar de responder a tales mensajes.

Hidalgo y Abarca formularon, basados en estos principios, el siguiente axioma: “NO ES POSIBLE NO COMUNICAR”. Conscientes o involuntariamente siempre estamos comunicándonos. Muchas veces las actitudes, los gestos, las miradas, los silencios, las expresiones de la cara, el tono de la voz, nos dicen más que las palabras. Entender que gran parte de la comunicación es no verbal y que esta comunicación no verbal es siempre un mensaje, nos hará ser más claros y congruentes. Las expresiones del cuerpo deben reforzar las palabras. La comunicación (verbal y no verbal) es indispensable para dar a conocer lo que se desea, se siente y se piensa.

En la familia gran parte de la comunicación sobre valores y roles sexuales es no verbal, es indirecta, como la interacción de los padres, la forma de expresar su afecto, el respeto, privacidad, pudor en la vida cotidiana, reacciones frente a mensajes eróticos de la TV, etc.; son muchos los incidentes que en curso del día sirven para enseñar a los hijos tanto el mensaje de los afectos como los valores y roles sexuales. En este sentido, la fuente indirecta de información puede ser más potente que la trasmisión en palabras. En toda comunicación se requieren por lo menos tres elementos: Emisor-Mensaje-Receptor.

Según Aron y Milicic: “Una buen comunicación es aquella en que lo que el emisor trasmite es muy parecido a lo que el receptor entiende”. Para que una comunicación sea efectiva el Emisor deberá hablar en forma honesta, clara, directa, abierta y congruente. Muchas veces no se expresan con claridad los sentimientos, se es vago por temor a ser rechazado, otras veces, se cree que los demás adivinarán el pensamiento a pesar de que no siempre se es lo suficientemente explícito; y en otras ocasiones, se reacciona en forma agresiva para evitar la crítica. Todas estas conductas dificultan la interpretación del receptor.

El receptor debe escuchar al emisor con atención, mirarle a los ojos esforzándose por comprender antes de contestar, tratando de capturar los sentimientos que están detrás de sus palabras y gestos y ponerse en su lugar, intentado percibir desde la perspectiva del otro, ya que no todos tenemos una misma percepción frente a un mismo estímulo (sea éste palabra, acción etc.) Uno de los componentes de una buena comunicación es la asertividad. “La comunicación asertiva refleja la habilidad para expresar pensamientos, sentimientos, ideas, opiniones y creencias a otros, de manera afectiva y cómoda (Hidalgo, Abarca, 1991).

Nuestra cultura desgraciadamente sobrevalora el desarrollo intelectual y físico, dejando de lado el afectivo. Se atribuye a la persona expresiva y emotiva una connotación negativa. Al hombre se le enseña a no expresar sus afectos como una forma de ser más viril. Debiéramos formar un desarrollo emocional armónico desde la infancia, para que desde niños exista capacidad de conectarse consigo mismo, de reconocer los propios sentimientos y de lograr habilidades expresivas para relacionarse con otras personas, de ser sensible a los sentimientos ajenos y expresar lo positivo de los demás. Contribuir a desarrollar estas características en la niñez hará más fácil la comunicación interpersonal en la adolescencia.

Siempre es posible aprender y ejercitar una comunicación asertiva. Ello exige de una positiva autoestima en que la persona se reconozca valiosa y esté segura de que lo que piensa o siente es importante, como para ser escuchada y defender sus derechos si fuera necesario.

El lograr comunicarse asertivamente también requiere de un grado de madurez que permita:

  1. Saber en forma clara lo que se está sintiendo.
  2. Manejar en forma adecuada estas emociones y/o sentimientos.
  3. Expresar en forma clara, directa, honesta lo que se está sintiendo en el momento oportuno y sin menospreciar a los demás.

En la pubertad y adolescencia, debido a los rápidos y profundos cambios físicos y psicológicos, puede producirse en los jóvenes un sentimiento de inseguridad y un debilitamiento de su autoimagen y autoestima lo que junto a la impulsividad y labilidad emocional propios de esta etapa, puede llevarlos a comunicarse en forma poco asertiva, es decir, en forma pasiva, poco directa o muy agresiva. Ser asertivo no significa agresivo ni pasivo. La agresividad rompe la comunicación. La pasividad es dejar que otros decidan. Ser asertivo es tener la habilidad para decir SÍ o NO de acuerdo a lo que se requiera. El promover una buena comunicación y reforzar el desarrollo emocional redundará en una mejor calidad de vida, en lo personal, familiar y social.

Taller de lectura 11:

  1. Explique los 2 principios importantes de la comunicación.
  2. ¿Cuáles son las formas de comunicación que existe?
  3. ¿Qué es la comunicación no verbal?
  4. Explique que es la comunicación según Aron.
  5. Explique que es la comunicación asertiva.
  6. Explique la frase: “El promover una buena comunicación y reforzar el desarrollo emocional redundará en una mejor calidad de vida, en lo personal, familiar y social”.

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