miércoles, 4 de abril de 2012

Lectura 8: HÁBITOS DE ESTUDIO

Los hábitos de estudio son el mejor y más potente predictor del éxito académico, mucho más que el nivel de inteligencia o de memoria. Lo que determina nuestro buen desempeño académico es el tiempo que dedicamos y el ritmo que le imprimimos a nuestro trabajo.

Durante la educación secundaria, por lo general vamos incorporando unos hábitos de estudio de manera no sistemática, ya que no suelen enseñarse directamente.

Al iniciar la universidad no sólo tenemos más contenido y niveles de exigencia, sino que tenemos menos control externo, porque vivimos solos, porque nuestro entorno inmediato nos supervisa menos, y porque el estilo pedagógico es diferente (menos exámenes y controles periódicos).

Así, comenzar la universidad exige a la mayoría de la gente mejorar sus estrategias de organización del tiempo, su habilidad para tomar notas, sus técnicas de búsqueda y selección de información, su atención y concentración prolongadas. Conocer y entrenarse en hábitos de estudio que potencien y faciliten nuestra habilidad para aprender, son pasos clave para sacar el máximo provecho y conseguir el mejor rendimiento en nuestros años de formación académica

Aquí le proponemos algunas estrategias básicas que, con algo de esfuerzo, pueden ayudarle a aprovechar su tiempo de estudio. Si considera que necesita mejorar sus hábitos académicos, debería intentar ponerlas en práctica.

Planifica tu tiempo de manera realista

Las técnicas para organizar y aprovechar el tiempo pueden ayudarle a tener más control en su vida y conseguir tiempo de estudio más eficaz y por tanto disponer de más tiempo libre.

  • Estructure su horario académico como si fueran 40 horas semanales de trabajo; después de todo estudiar es tu actividad principal. Si un día no cumple las horas previstas, recuerde que tendrá que recuperarlas al día siguiente.

  • Utilice un calendario para registrar todas las actividades de horario regular y las fechas asignadas para exámenes y trabajos. Incluye tiempo para dormir, hacer ejercicios físicos y actividades sociales. Es difícil aprender estando aturdido o agotado.

  • Determine el mejor lugar y momento del día para estudiar. Lo ideal es estudiar sin distracciones (televisión, ruidos, olores, etc.), en un lugar ordenado, bien aireado y con buena luz, y disponiendo de un asiento cómodo.

  • Revise cada día sus apuntes de clase; le ayudará a afianzar contenidos y a comprender mejor los nuevos temas. Si un día pierde los apuntes, consígalos cuanto antes para no perder el hilo.

  • Divida los trabajos muy extensos o complicados en sub-tareas o etapas más pequeñas y manejables; le permitirá ir avanzando, sin agobiarse con tanto volumen de trabajo.

  • Prémiese por completar las tareas. Es decir, reconozca lo que ha logrado aunque aún no haya terminado el proyecto entero; le ayudará a tener mejor disposición ante lo que aún le queda por hacer.

Lee activamente

  • Antes de leer, revise el material de ese capítulo: lea las introducciones y resúmenes, tenga presente los objetivos y contenidos señalados en el programa de la asignatura. Esto le ayudará a tener presente las ideas centrales y más relevantes con las que ir relacionando el resto de la información.

  • Lea comprensivamente, no avance si no lo está entendiendo. Memorizar sin comprender puede confundirle, y los contenidos se olvidan rápidamente.

  • Toma notas a medida que lee. Intente hacer un esquema del material organizando las ideas principales y todos los detalles que las justifican. Organizar las ideas de una manera que tenga sentido para usted, se le facilitará recordar los detalles.

  • En sus propias palabras, escriba un breve resumen de las ideas centrales o haga un diagrama que ilustre las relaciones entre las ideas principales. Si consigue organizar y expresar los contenidos con sus propias palabras, está realmente aprendiendo, y será difícil que olvide esos contenidos.

Potencia tu memoria al máximo

  • Para estudiar, es importante que esté concentrado: a mayor concentración, mayor capacidad de memoria. Por eso es importante que antes de comenzar atienda a sus necesidades básicas de sueño, alimentación y/o relajación para poder concentrarse al máximo.

  • Puede utilizar un sistema de tarjetas o fichas para las ideas o términos que le resulten difíciles de comprender y/o retener. Le permitirá consultarlas o repasarlas de manera ágil y cómoda para recordarlas.
    Genere ejemplos, haga resúmenes y fichas, subraya textos o apunta tus notas al margen.
    Puede crear acrónimos, es decir construir palabras o frases que le ayuden a recordar una serie de conceptos.
    Por ejemplo, «La BBC NO FuNciona» es una posible frase compuesta con las iniciales de cada uno de los 8 elementos de la primera línea de la tabla periódica: Litio-Berilio-Boro-Carbono-Nitrógeno-Oxígeno-Flúor Neón.

  • Dibuje diagramas de los conceptos. Debe ser capaz de explicar verbalmente el concepto y reproducir el diagrama. Apoyándose en imágenes visuales.

  • Estudie hasta que sea capaz de definir y explicar el tema con sus propias palabras, sin ayuda de fichas ni esquemas; es decir no sólo debe poder reconocer información (Ej. escoger una alternativa correcta) sino «producir» un tema (Ej. elaborar una respuesta a una pregunta)

Taller de lectura 8:

  1. ¿Qué aspecto determina en realidad un buen desempeño académico?
  2. ¿Qué entiende por la expresión “planifique su tiempo de manera realista”?
  3. ¿Qué actividades debe incluir en un calendario para generar hábitos de estudio?
  4. ¿Cómo debe ser el lugar y el momento para estudiar?
  5. ¿A qué se refiere la actividad de “Potenciar la memoria al máximo”?
  6. ¿Cuáles son las estrategias para recordar ideas clave?
  7. ¿Qué se debe hacer antes de leer un materia de estudio?
  8. ¿Con sus palabras cual es la efectividad de potenciar los hábitos de estudio?

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